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Septiembre de 2018 Página 1 de 3

5 claves para optimizar el consumo energético de su planta de inyección

Por José Pulido - Redactor técnico de Tecnología del Plástico

Conozca un listado de estrategias y posibles modificaciones que pueden implementarse en planta para monitorear y mejorar el consumo energético.

La energía es el segundo o tercer mayor costo variable en plantas de inyección y, con el creciente precio de la energía disponible, la búsqueda del ahorro en este sentido no es trivial. La guía de buenas prácticas hacia el objetivo común de ahorrar energía se escribe a diario en función de los avances tecnológicos, de los cambios en las dinámicas de mercado y del compromiso de las organizaciones con el tema. Teniendo en cuenta lo anterior, a continuación veremos cinco medidas que se pueden implementar para promover un ahorro energético efectivo en plantas de producción de plásticos inyectados.

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Desarrollar políticas organizacionales para el manejo energético

La planeación de estrategias a nivel organizacional requiere contar con personal responsable de la gestión del manejo eficiente de la energía en la planta , además de desarrollar e implementar metodologías claras para medir y trazar el desempeño y los objetivos de ahorro en el corto y largo plazo.

Teniendo en cuenta el compromiso que la organización ha de tener para este fin, los proyectos en pro del ahorro energético deben contar con estructuras de costos claramente definidas y sistemas de auditoría que permitan evaluar el impacto de los cambios implementados.

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Trabajar y renovar la línea base de consumo

Un método clave para entender el consumo energético de la planta es la línea característica de desempeño (PCL, sigla del inglés Performance Consumption Limit ). Con la información de consumo energético y volumen producido por año, es posible obtener una relación lineal que permite conocer cuál es la carga base o fija de la planta, cuál es su carga variable o de proceso y cuál es su coeficiente de correlación R2. En concreto, la carga fija puede llegar a comprender del 20% al 40% del total del consumo energético y en ella se representan todos aquellos consumos independientes del volumen producido.

Por su parte, la carga variable, que suele oscilar entre 0,9 a 1,6 kWh/kg, es una medida de cómo el volumen de producción afecta el consumo energético. Tener un impacto sobre esta carga variable requiere mejoras más complejas en la inyección (optimización de proceso o inversión en maquinaria, por ejemplo) que en el caso de las cargas fijas. Finalmente, cuando el R2 de la planta es mayor a 0,7, se indica que hay una buena consistencia operacional, lo cual sugiere que las medidas de ahorro energético pueden tener un impacto medible y efectivo.

La gráfica PCL es una huella digital energética de la planta que permite dimensionar el uso energético y marcar una línea base a partir de la cual se marcan objetivos de optimización del uso de la energía.


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