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Por Faddy Jackeline Salazar - Editora asistente de El Empaque + Conversión

Por Faddy Jackeline Salazar - Editora asistente de El Empaque + Conversión

Colombia y Alemania se unen para integrar tecnología, industria e innovación

El Internet y las comunicaciones han evolucionado a pasos agigantados durante las últimas dos décadas, marcando hitos históricos y tecnológicos muy importantes, transformando el mundo tal y como solíamos conocerlo, y generando cambios determinantes en las formas como interactuamos entre nosotros y con los objetos que nos rodean. Una de esas innovaciones tiene que ver con el llamado Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés), un concepto que básicamente se refiere a la conexión de cualquier objeto con Internet. Y es que la posibilidad de conectar los elementos que utilizamos cotidianamente, como los electrodomésticos, relojes, ropa e incluso los empaques en los que se encuentran contenidos nuestros alimentos o medicinas, abre un amplio espectro de posibilidades, hasta hace poco inimaginables, para todos los actores de las cadenas de valor de los productos de consumo.

Específicamente en la industria del empaque, el IoT está revolucionando tanto los procesos de los fabricantes, convertidores de empaques y distribuidores de productos, como los hábitos, comunicaciones y rutinas de los consumidores. La trazabilidad de los productos, que hasta hace algunos años requería de esfuerzos gigantes en términos de logística para la recolección, organización y procesamiento de datos, actualmente es mucho más fácil de realizar e implementar gracias a la inmensa rapidez y alta capacidad que ofrece Internet. Este tipo de avances no solo ofrecen a los productores una "sapiencia" precisa y exacta sobre lo que ocurre con cada unidad de su producción, incluso después de que esta sale de sus "dominios" y hasta cuando llega a las manos del consumidor final, sino que además le brinda a este último una garantía sobre las características del producto adquirido. Esta última es una cualidad muy valiosa en industrias como la de alimentos, bebidas y farmacéuticos cuyos productos son susceptibles de ser falsificados o adulterados, o necesitan preservar ciertas condiciones ambientales durante su distribución para mantener su calidad e integridad.

De otro lado, desde la óptica del fabricante, el Internet de las Cosas se convierte en una herramienta poderosa para diversos fines, desde la recolección minuciosa de datos sobre los hábitos, horarios y preferencias de compra y consumo de sus clientes, hasta un canal de marketing y publicidad personalizado, que genere un mayor engagnement de su marca. En cuanto al consumidor, además de una garantía sobre aspectos claves en términos de seguridad, el IoT también se configura como un nuevo medio de comunicación con el producto y su fabricante.

Lo anteriormente descrito es una pequeña muestra de algunas de las aplicaciones más exploradas hasta el momento; sin embargo, los expertos consideran que la gama de oportunidades, ventajas y beneficios que ofrece el Internet de las Cosas a la industria del empaque es muy amplia, y su investigación y desarrollo está apenas en la etapa inicial.

IoT: un nuevo aliado del medioambiente

Una de las mayores dificultades que han enfrentado las industrias en los últimos años tiene que ver con su relación con el medioambiente. La sobre ejecución de recursos, el deterioro de las fuentes hídricas y los ecosistemas, el calentamiento global y la alta tasa de desechos basados en combustibles de origen fósil son temas que han generado alerta entre los gobiernos, las organizaciones que trabajan en pro del ambiente y las ciudadanías en general, creando un verdadero reto para las compañías y sus procesos industriales, que ahora deben ajustar y dirigir sus acciones y productos hacia la disminución de su huella de carbono, la economía de recursos, la integración de desechos reutilizables, la economía circular y el cierre del ciclo de vida de los productos.

Por supuesto, la industria del empaque no ha sido ajena a este movimiento y así lo han demostrado las investigaciones y propuestas de reconocidas entidades como el Instituto de Capacitación e Investigación del Plástico y Caucho –ICIPC-, en Colombia, y el Instituto Fraunhöfer para las Tecnologías de Información Aplicada –FIT-, en Alemania.

Ambas entidades cuentan con una historia de 10 años de trabajo conjunto que decidieron focalizar a través de la implementación de la plataforma Plásticos Sustentables y Aplicaciones IoT Relacionadas (SPIRIT, por sus siglas en inglés). Este acuerdo fue firmado para el fortalecimiento de la cooperación internacional en actividades de ciencia, tecnología e innovación.

La ceremonia de apertura de la plataforma de investigación se realizó en mayo, en la ciudad de Medellín, y a esta acudieron más de 120 invitados de la academia y la industria. Entre los oradores estuvieron el Dr. Daniel Alscher, jefe del departamento de cooperación cultural, educativa y científica de la embajada alemana en Bogotá; y la Sra. Yaneth Giha Tovar, quien para la fecha ejercía como ministra de educación de Colombia.

Al respecto, la Dra. María del Pilar Noriega, directora general del ICIPC y líder del proyecto por parte de esta entidad, manifestó: "desde hace varios años trabajamos en distintos proyectos con el Fraunhöfer. En ese camino hemos cosechado varios éxitos y hemos detectado que tenemos un portafolio de servicios complementario, así que era hora de hacer esta formalización".

Por su parte, el Dr. Markus Eisenhauer, líder del proyecto por parte del Fraunhöfer FIT, expresó: "nuestra investigación se centrará no solo en los desafíos sociales involucrados en el uso sostenible de los plásticos, sino también en la industria colombiana y en las empresas alemanas en Colombia".

SPIRIT: lo mejor de la innovación desde Alemania y Colombia

Para entender lo significativo de esta cooperación es importante tener en cuenta el perfil de los institutos parte. El ICIPC es una entidad sin ánimo de lucro, cuya misión se centra en la investigación y desarrollo tecnológico en el procesamiento de polímeros, empaques y productos plásticos, orientada a la satisfacción de las necesidades de las empresas e instituciones nacionales e internacionales del sector plástico. Cuenta con un laboratorio especializado en IoT y con expertos en tecnologías de la información, Smart Data y diseño centrado en el usuario. En sus 25 años de trayectoria, ha recibido más de 10 reconocimientos, entre los que se cuentan la condecoración Simón Bolívar en la categoría Cruz de Plata y la distinción de actores de Colciencias.

El Instituto Fraunhöfer es un organismo con más de 30 años de experiencia en el desarrollo de soluciones inteligentes fáciles de usar e integrar en procesos empresariales, y es considerado como la mayor organización de investigación aplicada en Europa. Está conformado por más de 65 institutos y centros de investigación, tres de los cuales están en Latinoamérica, uno de ellos en Medellín; maneja un presupuesto anual de cerca de 2.000 millones de euros, de los cuales aproximadamente el 60 % proviene de investigación financiada por la industria, y cuenta con la colaboración de más de 24.000 empleados.

En ese sentido, ambas entidades plantearon como objetivo de la iniciativa: "hacer realidad la aplicación de plásticos sostenibles e inteligentes". En un sentido más específico, la plataforma SPIRIT se encarga de investigar y desarrollar plásticos inteligentes, basados en tecnologías de la información, aptos para ser aplicados en diferentes industrias, entre ellas la de empaques.

En términos prácticos, la cooperación conjunta brinda a los industriales un acompañamiento que les permita encontrar nuevas oportunidades de negocio que se adapten a las exigencias tecnológicas y de sostenibilidad del mercado, mediante la integración de prácticas de reciclaje y eficiencia energética, materiales amigables con el medioambiente (reciclados, biobasados, compostables, biodegradables, etc.), y aplicaciones IoT tanto en los productos como en los procesos de producción (economía de datos). Mediante esta asesoría, se pretende que las compañías mantengan sus negocios competitivos y en continuo crecimiento.

En este momento queremos generar actividad empresarial porque si el sector privado, que es el encargado de llevar las cosas al mercado, no se activa rápidamente podemos tener un detrimento en la economía circular, en los mercados, en los costos y en valores de estos materiales, expresó la Dra. Noriega.

De acuerdo con la directora del ICIPC, SPIRIT tiene dos nortes: el primero tiene que ver con los plásticos, su sostenibilidad y el cierre de su ciclo de vida, lo cual implica pensar en los materiales, los procesos y los productos sostenibles. El segundo es la inteligencia de datos a través del IoT y las TIC’s.

Creemos que en la convergencia tecnológica esos dos ejes tienen mucho que ver, pues uno de los grandes inconvenientes con el cierre de ciclo de vida ha sido justamente la falta de información, trazabilidad, monitoreo, diagnóstico y prospectiva futura para establecer qué puede pasar con esos procesos. Sin embargo, gracias a que la sensórica y los sensores miniatura han bajado muchísimo su precio y a que actualmente contamos con grandes nubes de información, millones de celulares o PDA’s, con la combinación de los dos, podemos ayudar al cierre del ciclo de vida, señaló.

Otro de los aspectos clave de este acuerdo es que, de acuerdo con la Dra. Noriega, si bien dentro de la plataforma se están trabajando proyectos de mediano y largo plazo, uno de los esfuerzos se concentra en cosechar resultados muy pronto.

Tenemos investigación, formación e innovación. Queremos victorias tempranas, así que necesitamos que varios de los proyectos entren en aproximadamente seis meses a un año al mercado. No obstante, también estamos manejando proyectos a mediano plazo, que van a tener de dos a tres años para la entrada al mercado; y otra estrategia a largo plazo que tiene que ver con la formación de estudiantes posgraduados, explicó.

De hecho, el primer producto de la plataforma se empezó a trabajar hace aproximadamente dos años, mucho antes de la formalización del acuerdo, con una empresa de alimentos en el área de empaques inteligentes, y espera entrar al mercado prontamente.

SPIRIT cuenta con un programa de trabajo anual, tanto en la sede del FIT en Alemania como en la sede del ICIPC en Colombia, y una hoja de ruta con gran cantidad de proyectos que tienen algo en común: inversión público-privada.

En esta iniciativa hay fondos de los gobiernos de Colombia y Alemania involucrados, pero también del sector privado. Incluso pretendemos que los recursos del sector privado sean más que los del público, 60% en privado y 40% en público aproximadamente, añadió.

Así, el portafolio de servicios de SPIRIT comprende:

* Asistencia en proyectos de investigación y desarrollo: se planea, desarrolla e implementa, de manera conjunta con el cliente, un plástico sostenible y empaque inteligente que se ajuste a sus necesidades y las de su producto.

* Monitoreo: con el objeto de mejorar la calidad de los productos plásticos, se realiza la identificación y medición de indicadores acerca del desempeño de los materiales.

* Diagnóstico y optimización: identificación de áreas con potencial de mejora y optimización de los procesos de producción de los clientes.

* Sostenibilidad: asistencia en el procesamiento de polímeros, reciclaje, recuperación de plásticos y bioplásticos.

* Pronóstico: desarrollo de algoritmos de predicción para asegurar una producción proactiva y flexible.

Es importante resaltar que además de la industria del empaque y la conversión, la plataforma SPIRIT también atiende los sectores agrícola o agroindustrial, de alimentos y salud sostenible, y transporte y automoción.